Cruceiros gallegos, protectores y vigías

Publicado: 5 enero, 2012 en Patrimonio cultural

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            Tras la bruma que entrevera la negrura de la noche, casi siempre contagiados por musgos y desidia, se alzan, sempiternos y distantes, los cruceiros de Galicia; presidiendo, sobre varales de granito añoso, encrucijadas e incertidumbres, atrios de iglesia y vocaciones, o paradas funerarias y conciliábulos de brujas.

            Aún hoy, tras cientos de estudios e investigaciones, tras análisis sesudos y doctas tesinas etnográficas, artísticas e históricas; tras haber catalogado, incluso, más de 10.000 de ellos tan solo en esta Galicia nuestra, el origen y significado de los cruceiros permanece oculto para nosotros.

            A modo de hipótesis pragmática y recuperadora, Castelao, el hoy patrimonializado escritor gallego, lanzó una no demasiado descabellada teoría, según la cual, los cruceiros no son más que un intento de cristianizar los antiguos y abundantes miliarios romanos que calibraban calzadas, caminos y corredoiras de la geografía gallega. Otros autores y estudiosos, sin embargo, les atribuyen finalidades más “oscuras” y/o religiosas, como un modo de proteger esas encrucijadas amedrentadoras por las que transitaba el viajero gallego, tan proclives a la presencia de meigas y de trasgos, a compañas no muy santas y a congregaciones fantasmagóricas. Vendrían a ser, por tanto, un exorcismo anticipado de la zona, una profilaxis en piedra, o un cobijo, por divina intercesión, donde el viandante pudiera guarecerse de la malévola influencia de espíritus y demonios.

            Así, ante la cercanía de la tan aterradora Santa Compaña, y si la escapada por carrera no se vislumbraba exitosa ni prudente, no había más que agarrarse al fuste del cruceiro, rodearlo, incluso, si el valor era poco, con los brazos y las piernas, y encomendarse al Cristo, Santo o Virgen bajo cuya advocación se hubiese erigido el monumento. Si así se obraba y el varal no se soltaba en ningún momento, la comitiva fantasmal proseguiría su camino con sus cantos y sus rezos, y dejaría al asustado caminante en tan absurda y vergonzante posición.

            Había también quien atribuía a estos monumentos capacidades sanadoras; y así, como el campesino gallego gusta de rimas y coplillas, por enriquecer el folclore y el acervo musical, se componían distintas cancioncillas con las que acompañar y entretener el rito, que el oferente, entre miedos, tiritonas y esperanzas de recuperación, entonaba a voz en grito. Uno de estos, quizás de los más conocidos, empleado en niños y recién nacidos, es el que sigue:

            En una encrucijada de tres caminos, frisando ya las doce de la noche, se reunían tres mujeres llamadas María. Congregadas junto al niño enfermo, depositaban a éste sobre el suelo y cavaban un tepe —o terrón— del mismo tamaño que aquél. Una vez extraído de la tierra, lo colocaban sobre un muro y cantaban la siguiente cancioncilla:

Arangaño, aranganiño,

Vaite do meu neniño

Si eres arangaño, vaite para o diaño

Si eres arangañón, vaite para o terrón

Coa axuda de Dios e da Virxe María,

un Padrenuestro e unha Ave María.

            Una vez que terminaban el ritual de sanación, dejaban el tepe allí, sobre el muro, a modo de testigo; para comprobar, en su descomposición, el efecto de la práctica; de tal forma que el agostado de las hierbas presentes en el tepe, indicaría la remisión simultanea del mal.

            También se empleaban como lugar de enterramiento para “anxeliños”, recién nacidos que, por haber muerto sin bautizar, no podían descansar en suelo sagrado. A modo de túmulos putativos, y para que aquellas criaturas no yaciesen bajo anonimato, se realizaban unas pequeñas marcas sobre los cruceiros —las letras iniciales de sus nombre, incluso, en ocasiones— que daban fe de que allí, bajo unas tristes lajas de pizarra, a los pies de un cruceiro solitario, descansaban para siempre unos niños sin suerte.

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comentarios
  1. Blanca Miosi dice:

    Hola Gervasio, me ha encantado enterarme de estas extrañas costumbres gallegas, ¡eres un pozo de sabiduría! lo he compartido en mi muro.
    Besos!
    Blanca

    • Gervasio López dice:

      Muchas gracias por tu visita, Blanca (y por tus halagos). A ver si relanzo un poco el blog y cuelgo algunas entradillas sobre cosas curiosas.
      Un beso.

  2. […] de leer una interesante entrada acerca de los cruceiros en Excursus: Digresiones y Leyendas, decidí crear una viñeta en la que el cruceiro iría colocado, como no, en un cruce de caminos. […]

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